Abelardo de la Espriella posesionó este 21 de agosto a Samuel Bluman Levy como director de ProColombia. Pero el titular real no es el nombramiento: es la orden que salió de esa misma reunión. Todas las oficinas de ProColombia en el mundo se cierran y se trasladan a las embajadas colombianas. Y los embajadores pasan a ser, en palabras del propio presidente, embajadores vendedores.
Hay decisiones de gobierno que parecen administrativas y en realidad son estructurales. Esta es una de ellas.
Durante décadas, Colombia ha mantenido en el exterior dos aparatos paralelos: las embajadas y consulados, por un lado, y las oficinas comerciales de ProColombia por otro. Dos arriendos. Dos nóminas. Dos estructuras administrativas. Muchas veces en la misma ciudad, a pocas cuadras de distancia, trabajando por el mismo país sin coordinarse entre sí.
Eso se acabo.

La orden que reestructura la diplomacia comercial colombiana
Durante la reunión con el nuevo director y con el ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, el presidente fue directo sobre lo que considera un absurdo administrativo.
«Miren lo absurdo, ProColombia tiene oficinas por aparte de las embajadas y los consulados. La orden es que esas oficinas en todo el mundo se cierren y se vayan a las embajadas; ahí le ahorramos al Estado colombiano unos recursos muy importantes.»— Abelardo de la Espriella
El nuevo director recogió la instrucción y la tradujo en una frase que define su gestión: vamos a poner a ProColombia al servicio de esos embajadores vendedores para lograr ventas con los menores costos posibles.
Es un cambio de concepto de fondo sobre para qué sirve una embajada. Durante décadas, buena parte de la diplomacia colombiana se dedicó a lo protocolario: recepciones, actos culturales, gestiones consulares. Convertir al embajador en un vendedor de Colombia es exigirle métricas que hasta ahora nadie le pedía.
Los cuatro frentes de la nueva ProColombia
- ✓Atraer inversión extranjera en un momento en que el país la necesita más que nunca
- ✓Abrir nuevos mercados para los exportadores colombianos
- ✓Impulsar el turismo internacional hacia Colombia
- ✓Fortalecer la marca país y la imagen de Colombia en el exterior
Quién es Samuel Bluman Levy
Bluman no es un funcionario de carrera ni un político. Es un industrial antioqueño con más de 40 años de trayectoria en el sector privado, y este es su estreno como servidor público.
Trayectoria empresarial
- →Cofundador de C.I. Iblu, la empresa de maquila más grande del país, junto a su hermano Israel y José Ignacio Molina
- →La compañía fue relanzada este año en Colombiatex bajo la marca Glovanze
- →Cerca de 18 años operando con Almacenes Éxito y Almacenes Flamingo
- →Experiencia en confecciones, comercio exterior, logística y financiación empresarial
- →Empezó como gerente de ventas en un negocio de confección de camisas y creó las marcas Sam’s y Pierre Laroche
Es hijo de un inmigrante judío polaco y de una madre judía caleña de ascendencia alemana. Una historia de familia migrante que construyó industria en Colombia, que es exactamente el tipo de trayectoria que ProColombia debería saber contarle al mundo.
Por qué un textilero encaja en el cargo
Hay una lógica clara detrás de este perfil. ProColombia existe para promover las exportaciones no minero-energéticas, que es precisamente donde Colombia tiene su mayor debilidad estructural: dependemos demasiado del petróleo y el carbón, y demasiado poco de lo que fabricamos.
Bluman viene del sector que mejor entiende ese problema. La maquila textil es exportación pura: producir en Colombia para vender afuera, compitiendo con Bangladesh, Vietnam y Centroamérica. Quien sobrevivió cuatro décadas en ese negocio conoce por dentro qué necesita un exportador colombiano para competir.
El dato que hay que decir: apoyó la campaña
Ahora el punto que este blog no omite, aunque acompañe al gobierno: el entorno familiar e industrial de Samuel Bluman respaldó a Abelardo de la Espriella durante la campaña presidencial.
Como escribimos al analizar el nombramiento en el ICBF, hay una diferencia entre un perfil que llega por mérito y uno que llega por cercanía política, y lo honesto es señalarlo cuando ocurre.
Aquí la respuesta es matizada. Los 40 años de trayectoria en comercio exterior son verificables y anteceden por mucho a cualquier campaña. Nadie construye la maquila más grande del país como favor político. Pero también es cierto que hubo respaldo electoral, y eso obliga a que los resultados hablen más fuerte de lo normal.
Vale la pena recordar además que Bluman no era el primer nombre. El cargo estaba destinado a Jaime Uribe, empresario antioqueño que no pudo posesionarse por no cumplir uno de los requisitos exigidos. Uribe terminó en un puesto igualmente crítico: gerente del Fondo Milagro, el vehículo que administrará los recursos de la reconstrucción tras el terremoto.
La otra decisión: ProColombia se muda a Medellín
Este nombramiento se conecta con algo que este gobierno viene marcando desde antes de posesionarse: la sede principal de ProColombia se traslada de Bogotá a Medellín.
Es coherente con la apuesta de descentralización que analizamos con Barranquilla como capital alterna. Y tiene lógica económica: Antioquia concentra buena parte del tejido exportador colombiano, especialmente en textiles, confección y manufactura.
Un director antioqueño dirigiendo desde Medellín una entidad que promueve exportaciones en la región que más exporta manufactura. La coherencia geográfica está.
El contexto: la economía necesita divisas
Este nombramiento llega en un momento particular. Colombia enfrenta una reconstrucción de 30 billones de pesos tras el terremoto del 10 de agosto, con una deuda bruta que supera el 60% del PIB y con uno de cada tres pesos del recaudo destinado a pagar deuda.
En ese escenario, atraer inversión extranjera y aumentar exportaciones deja de ser una política de desarrollo y se convierte en una necesidad fiscal. Cada dólar que entra por inversión o exportación es un dólar que no hay que pedir prestado.
Como analizamos al cubrir los 9.000 millones de dólares comprometidos por la CAF, el país está apostando fuerte a la financiación externa. ProColombia es la otra pata de esa estrategia: traer capital que no sea deuda.
Cómo se medirá si funciona
ProColombia es de esas entidades donde es fácil anunciar y difícil demostrar. Se pueden hacer cien ferias internacionales y volver con cero contratos firmados. Estos son los indicadores que realmente importan:
Los 5 indicadores de la gestión de Bluman
- 1.Exportaciones no minero-energéticas: el indicador más honesto de todos
- 2.Inversión extranjera directa efectivamente materializada, no anunciada
- 3.Ahorro real del cierre de oficinas: cuánto costaban antes y cuánto cuestan ahora
- 4.Número de empresas nuevas exportando, especialmente pymes de regiones
- 5.Turistas internacionales y su gasto promedio en el país
El riesgo del cierre de oficinas
Hay que decir también lo que puede salir mal. Fusionar las oficinas comerciales con las embajadas ahorra dinero, pero puede diluir la especialización.
Un agregado comercial que sabe de mercados textiles no hace lo mismo que un diplomático de carrera. Si la fusión termina siendo que el embajador asume tareas comerciales sin equipo técnico ni conocimiento del sector, el ahorro se convierte en pérdida de capacidad.
La ejecución de esa medida será tan importante como la decisión. Y ahí es donde habrá que estar mirando en los próximos meses.
Conclusión: vender a Colombia es un oficio, no un discurso
Colombia tiene un problema de narrativa internacional que arrastra hace décadas. Somos un país que produce café de clase mundial, flores, textiles, software y turismo excepcional, y que en el imaginario global sigue asociado a otras cosas.
Cambiar eso no se logra con campañas publicitarias ni con eslóganes bonitos. Se logra con exportadores que consiguen contratos, con inversionistas que efectivamente ponen plata y con turistas que llegan, gastan y regresan.
Samuel Bluman llega con la credencial correcta: pasó cuarenta años haciendo exactamente eso desde el sector privado. Ahora tiene que demostrar que lo mismo funciona desde el Estado, que es un animal muy distinto.
Y nosotros tenemos que exigirle números al final del primer año. No ferias asistidas ni memorandos firmados: dólares que entraron al país.
Fuentes: Infobae · Semana · La República · Las 2 Orillas · Valora Analitik
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